Evangelina Ferreira: ‘‘El teatro es vital para mí’’
- 14 jul 2022
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Vive en Escobar, es actriz y psicóloga. Actualmente forma parte de la obra ‘‘La Santa Rita’’. Nos contó cómo nace su obra de teatro unipersonal y sus inicios en la actuación. Podes adquirir las entradas para ver ‘‘La Santa Rita’’ en: alternativateatral.com y encontrar el perfil de la obra en Instagram como: https://www.instagram.com/lasantarita_obra/
Por Carla Ameal

¿Cómo fueron tus inicios en la actuación?
Toda la vida estuve vinculada al teatro y a la actuación. Desde muy chica tomé clases, si hacía alguna actividad extra, en el cole, siempre tenía que ver con teatro. Eran intermitentes, podía hacer algún taller barrial o de repente, si aparecía alguien de renombre, tomaba esa clase. Siempre estuve vinculada, tomando clases o viendo teatro.
Soy psicóloga y con los tiempos universitarios, viviendo en Escobar y estudiando en la UBA y además trabajando, no tenía muchas posibilidades de seguir formándome, pero si me recuerdo, esperando, recibirme para tener tiempo para hacer teatro. Tengo muy fresco ese recuerdo. Cuando me recibí, inmediatamente me anoto en un taller de teatro en Escobar, estuve solo un año y después, empecé con mi maestro, Santiago Sui. Después con Norman Briscki y también en ‘‘Espacio Aguirre’’ hice un retiro.
Todas las propuestas que se iban acercando de formación las tomaba, nunca como actividad principal, pero si, con mucho placer, disfrute y ganas de aprender.
En 2019 me convocan para actuar y el director estaba interesado en tener una actriz de esta zona. Tiene una impronta muy territorial. Esta obra tuvo tres años de muchas funciones: ‘‘El amor, un guiso a fuego lento’’.

¿Cómo nace este gusto por la actuación?
Tengo referencias en mi familia y recuerdos de mi papá haciendo ficción de cuentos e historias. Yo siempre tuve mucho gusto por las palabras, por las emociones, por los nuevos sentidos y eso siempre me atrapó.
Actualmente, ¿estás actuando?
Estamos con funciones de ‘‘La Santa Rita’’. Es un monólogo que lo escribí junto al director de la obra, Guido Zappacosta.
Es un proyecto que nació de una improvisación, una muestra de teatro como estudiante. Sabía que había algo ahí que era muy potente. Hace diez años, una amiga fue a verme, me grabó y en pandemia comencé a escribir y me acordé que tenía este monólogo. Así que lo fui modificando, pero conservando mucho de esa improvisación que había dado lugar a una escena y cuando lo tuve se lo llevé a Guido y le dije que quería que lo trabajáramos juntos. Lo admiro mucho como escritor y sabía que iba a poder hacer de eso una pieza teatral. Lo llevé como una comedia y ahora es un drama policial que cuenta con la música de Brian Arévalo.

¿De qué se trata este monólogo?
Es la historia de una mujer, cuya vida se extiende hasta los límites de su jardín. Ella tiene una vida que se relaciona y se nutre en base a sus plantas, con todas sus limitaciones que eso pueda tener. Hay algo en lo gestual, que se puede ver y tiene ciertas características de lazos sociales rotos, de soledad y parecimiento psíquico, si se quiere. Hasta que en un momento una persona, un hombre irrumpe en este jardín y aunque ella intenta detenerlo, no puede.
¿Qué te inspiró a escribir esta obra?
El primer piso fue un ejercicio teatral donde me habían dado como elemento dos palabras y se empezó a jugar de este modo. Estaba enganchada con las plantas, era como mi universo, pero hasta ahí llegó en ese momento. Cuando lo retomo, hay un montón de oportunidades de contar y visibilizar. De poner palabras y de que quede resonando situaciones que me importan y que me interpelan socialmente con el sufrimiento de las mujeres y de la soledad.

¿Qué significa para vos el teatro?
El teatro es una experiencia vital para mí, es lo que amo hacer y me cuesta mucho pensarlo por fuera de eso. Es toda la posibilidad de expresión tan polimorfa, donde aparecen tantos discursos, el disfrute que me da la representación y el poder entrar en ese mundo que ofrece tan vivencial.
¿Cuál fue el personaje que más disfrutaste representar?
La mujer que irrumpe en ‘‘El amor, un guiso a fuego lento’’. Me encanta, me parece que tenía mucha dulzura, pero a la vez jugaba mucho con la ironía y tenía unos textos maravillosos, la posibilidad de movimiento es precioso. Ese personaje me pareció increíble.

¿Qué expectativas te generan cada obra?
La única expectativa que tengo es, que haya respeto al hecho teatral. Que siempre lo encuentro y nunca me pasó que no, siempre recibí mucho respeto. Pero que cada función, sea la mejor función y poder disfrutarlo con todo. Estar plenamente en ese presente, en ese momento.
¿Vas a ver teatro independiente?
Sí, un montón. De amigos, conocidos, me parece importante porque me encanta bancar en esas situaciones, hay que hacerlo y no me imagino no acompañando.
¿Qué diferencia crees que hay entre el teatro comercial y el independiente?
Las propuestas son distintas, de hecho, hace rato que no veo teatro comercial. No es un lenguaje que quiera seguir escuchando. No así el teatro estatal, el que viene de la mano del ‘‘San Martín’’ que a veces roza lo comercial, sin embargo, tiene unas propuestas increíbles. El comercial es reproductor de hegemonías. De situaciones de desigualdad, cosificar a las mujeres, de atender el consumo y contar historias de una manera que no me interesan.

¿Actriz o actor que te guste?
Hay personas que me conmueven mucho más que otras, pero pensando en una actriz contemporánea le creo a mucho a Julieta Zylberberg, crea climas geniales.
¿Series o películas que te gusten?
Como serie, Madmen. Hay algo que me encantó y es que se animó a jugar el ritmo de la época en la que estaba hablando.
¿Tenes alguna cábala?
Tengo un objeto que suelo llevar, que me vincula mucho con mi historia. No lo quiero develar porque justamente, tiene que estar amparado en el secreto. Cuando se habla de eso, deja de tener la magia que porta. Es un objeto simbólico, heredado.
¿Comida favorita?
Me encanta la comida, los sabores y comer. Ser anfitriona e invitar, siento que hago muy buen risotto, además es una comida que es compartida.




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