Iván Moschner: “Hay una guerra entre la belleza y los objetivos de lucro del capital”
- 30 jun 2022
- 3 min de lectura
El actor habló de una mirada artística pero crítica de la situación actual del circuito off del teatro.
Por Julio Pucci

¿Por dónde conectas con la tu actuación? ¿Familia? ¿Libros? ¿Curiosidades?
En Puerto Piray km 10, provincia de Misiones, en la escuela rural donde mi mamá era directora. Vivíamos ahí y ya desde el preescolar actué en los actos. A través del diario El Territorio, había un pequeño recuadro donde se anunciaba la programación de cine y televisión en Posadas, capital de la provincia. En Piray no teníamos electricidad así que televisión sólo veía un mes al año, cuando visitábamos a mis abuelos en la ciudad, y esa información planteaba un futuro en algún lado, Buenos Aires. El primer modelo de actuación, en el imaginario, sin embargo, lo proveyeron los radioteatros que se escuchaban todas las tardes, y la intriga de cómo actuaban lo que actrices y actores hacían allí.

¿Ves al teatro como entretenimiento o como vía fundamental para la construcción del pensamiento o como medio de distracción?
El teatro, como el arte en general, es una necesidad de la población, no un capricho de locos. Esa fue una consigna que descubrí más tarde, e inventada por nosotros en un grupo de teatro. Federico García Lorca tiene un manifiesto que detracta al teatro concebido como un entretenimiento, que achata la posibilidad de pensamiento, una distracción a lo que significa la humanidad.

¿Podes vivir del teatro?
Hay un tiempo donde se tiene trabajo asalariado y otro en que no. Sólo las celebridades con nombres que atraen taquilla tienen continuidad de ingresos económicos. El resto, vive en la precariedad. Esto fue hace décadas, y continúa hasta la actualidad, básicamente porque para solucionar esta situación sería preciso un cambio de sistema, ordenado según las necesidades de la población y no sobre la necesidad de lucro del empresariado que tiene el control de lo que decidieron llamar “industrias culturales”, en todas las ramas del territorio donde trabajan les artistas. Esta situación se mantiene sobre todo porque la única dirección en el campo de actores y actrices es su sindicato, la Asociación Argentina de Actores, que dice comprenderla, pero su política es la sumisión a los mandatos de empresarios y gobiernos. Para botón de muestra basta ver las “paritarias” y los valores establecidos para entenderlo.

¿Cómo elegís una obra? ¿Qué tiene que atraparte? ¿Qué buscas?
Elijo las obras en que trabajo a veces por el interés que despierta la obra escrita, a veces por trabajar con determinada directora o director, y después recién conocer el texto. O por el título de algún clásico y las características del proyecto. No busco una obra en especial, todas las que fueron deseo de niño ya las hice, los clásicos que quise hacer ya hice, aunque los haría de nuevo por las enseñanzas que obtuve luego de que esas obras ya habían terminado. A veces me atrapan los asuntos que trata la obra, a veces las palabras con las que se construye el mundo que están. Y siempre el equipo que llevará adelante la obra, las actrices y actores, la directora o el director, la música, les escenógrafos, vestuaristas e iluminadoras e iluminadores. La gente que está allí y su trayectoria.
Como es tu mirada en la actualidad del teatro under?
El teatro “under” es relativamente nuevo, y supone lo que se hace por debajo de lo que está visible, del teatro comercial y oficial. Y está casi determinado por lo que puede salir a la luz en algún momento y ya no estar en el subsuelo. Aquí en la Argentina sin embargo hay una expresión más antigua, liderada por grandes actrices y actores que fundaron en algún momento el “teatro independiente” que suponía hacer el teatro que no se veía, o no llegaba autorizado, en el teatro comercial e incluso en el teatro oficial. Actualmente el teatro “independendiente” tiene multiplicidad de obras de alta calidad, y lo único que mantiene de condición de independiente es el grado de autoexplotación de miles de artistas en las “cooperativas” en las que están organizados para tener una legalidad que funciona como cerco incluso de su independencia. Los temas, las formas, los objetivos de lo “under” o “independiente” se ha perdido por falta de una dirección política que lleve a un puerto humano la rebeldía de lo under o independiente. Hay una guerra entre la belleza y los objetivos de lucro del capital.




Comentarios